Provincia de Santa Fe, 29 de abril de 2020

La Pandemia de Covid-19 nos ha enfrentado a una realidad incontrastable.

En tanto la salud es concebida como un DERECHO, ES el Estado quien debe garantizarlo a través del diseño de políticas sociales y de un rol rector y ordenador. Vemos con dolor y preocupación lo que sucede en países donde prevalece la “concepción mercantilista de la salud” en los cuales ES el mercado quién ejerce ese rol. Es, sin más, la diferencia entre la vida y la muerte.

Ante este escenario se debe planificar la organización del sistema de salud para garantizar la gestión integral de la respuesta. Por tal razón, el Estado debe organizar los servicios de salud y ponerlos en sintonía con las necesidades de la población. Para ello, es preciso que funcionen de manera integrada todos los efectores y actores del sistema de salud en sus diferentes niveles de complejidad y especificidad, ya que los problemas de salud requieren de la articulación y complementariedad de todos ellos.

La integralidad en el proceso de atención no reconoce grados de importancia diferenciales entre los distintos efectores y actores de la red, por el contrario necesita del aporte de cada une de elles para cada momento del proceso.

Afortunadamente, el enfrentamiento y la dicotomía entre hospital y centro de salud, ha sido superada hace muchos años, no sólo en el ámbito académico, sino también en las experiencias más progresistas del campo de la Salud Colectiva Latinoamericana. Esta concepción integral del sistema de salud encuentra en la estrategia de APS su sentido y su superación. Aquellos debates han quedado obsoletos y ya pertenecen a la historia de la salud pública.

Ciertamente, pasada la emergencia de la pandemia, será imprescindible instalar en la agenda pública el debate sobre los lineamientos para un nuevo sistema de salud en el mundo, en Argentina y en la provincia de Santa Fe, que incluya una discusión plural –con aportes de sectores del sanitarismo y de la sociedad civil– sobre una necesaria LEY DE SALUD.

Sin lugar a dudas el aislamiento social es la principal herramienta sanitaria para evitar el contagio y las muertes por Covid-19. Este contexto ha redefinido el trabajo de los equipos de salud territoriales, que, desde una perspectiva interdisciplinaria e intersectorial, no se limita a la atención de pacientes enfermos o potenciales enfermos de Covid 19, sino y principalmente, a garantizar la vida y la salud durante el período de aislamiento.

Precisamente, en el período de cuarentena, el cuidado de las poblaciones más vulnerables se realiza en base a una fuerte presencia de les trabajadores en los barrios, porque son quienes conocen a las personas, saben dónde y cómo viven, cómo está constituido su núcleo familiar y su entorno.

Por lo antedicho, el trabajo de los equipos de salud territoriales consiste en garantizar los procesos de cuidado y acompañamiento de la salud de manera continua y desde antes de la Pandemia. En esta coyuntura, se asegura el tratamiento farmacológico de personas con problemas crónicos llevando medicación al domicilio, la vacunación masiva y oportuna, la asistencia alimentaria, la contención en salud mental de grupos vulnerables (personas con discapacidades, personas con sufrimiento psíquico, personas con problemas oncológicos, etc.). Además se continúa con el acompañamiento en los cuidados de mujeres embarazadas y niñes, se garantizan los cuidados para la salud sexual (anticoncepción e ILE),  y el abordaje de víctimas de violencia. Al mismo tiempo, en muchas ciudades de la provincia, los equipos del primer nivel de atención trabajan intensamente en la prevención, detección y tratamiento de personas con Dengue.

Indudablemente, las acciones del primer nivel de atención constituyen una herramienta central para el éxito de esta estrategia, toda vez que cumple un rol fundamental como espacio prioritario para hacer frente a la Pandemia.

Tanto es así que, el trabajo en salud –incluyendo a les trabajadores del primer nivel de atención– ha sido considerado una actividad ESCENCIAL. Se evidencia entonces que estamos entre los más expuestos para adquirir la enfermedad y ser transmisores de la misma.

El cuidado de la población debe incluir también el cuidado de les trabajadores. Por esa razón es necesario contar con los recursos físicos materiales (EPP) y demás condiciones de trabajo para hacer frente a esta pandemia y de esa manera disminuir el riesgo de contagio y enfermedad en el personal de salud, en su círculo íntimo y en la población asistida por elles.

En este marco, consideramos que les trabajadores del primer nivel de atención deben estar INCLUÍDOS en la nómina para percibir el incentivo económico propuesto por el Gobierno Nacional, al igual que el resto de les trabajadores de salud. No es posible PRESCINDIR del trabajo territorial ya que se profundizaría el riesgo de contagios y sobre todo de muertes en sectores de alta vulnerabilidad social.

¡Necesitamos del compromiso de todes!

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